El paciente se recuesta sobre una camilla que tiene una base o colchón de cristales de cuarzo molidos o troceados. El proceso suele seguir estos pasos:
Activación Térmica: Muchas camillas cuentan con un sistema de calefacción inferior. Al calentarse, el cuarzo emite calor infrarrojo lejano, lo que ayuda a que el cuerpo se relaje profundamente y los poros se abran.
Piezoelectricidad: El cuarzo tiene una propiedad física llamada piezoelectricidad. Al recibir presión o calor, genera una pequeña carga eléctrica y una vibración constante. Se cree que esta vibración entra en resonancia con la frecuencia del cuerpo humano, ayudando a "reordenar" la energía celular.
La sesión dura aproximadamente 30 y 45 minutos minutos en un ambiente tranquilo, a menudo acompañado de aromaterapia o sonidos suaves.
Relajación Profunda y Reducción del Estrés: Es quizás el beneficio más inmediato. El calor y la vibración del cuarzo ayudan a calmar el sistema nervioso, reduciendo los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y combatiendo el insomnio
Alivio de Dolores Musculares: El calor infrarrojo que emite el cuarzo penetra en los tejidos, ayudando a:
Armonización Energética: Desde el punto de vista de las terapias vibracionales, se dice que el cuarzo:>
Desintoxicación: El aumento de la temperatura corporal inducido por la cama puede estimular la sudoración y el sistema linfático, facilitando la eliminación de toxinas