Este masaje emplea técnicas profundas y localizadas para deshacer las contracturas musculares. Se utilizan maniobras de fricción, presión estática mantenida y amasamiento intenso. A diferencia del masaje de relajación, aquí el terapeuta busca alcanzar capas musculares profundas para devolver la elasticidad y el tono normal al músculo, centrándose generalmente en espalda, cuello, hombros y lumbares. Puede complementarse con calor localizado.
La sesión dura aproximadamente 60 a 75 minutos. Se requiere comunicación constante con el cliente para ajustar la intensidad de la presión.
El principal beneficio es el alivio del dolor muscular y articular, restaurando la amplitud de movimiento y corrigiendo posturas compensatorias.
Estos resultados contribuyen a una mejor movilidad y una notable reducción de las molestias crónicas.