Es un masaje terapéutico que utiliza maniobras suaves y ascendentes (en dirección al corazón) para favorecer el retorno venoso y linfático. Se emplea una presión controlada, centrándose especialmente en tobillos, pantorrillas y detrás de las rodillas. Se suelen utilizar geles o aceites con ingredientes fríos o activadores de la circulación, como el mentol o el rusco, para potenciar el efecto descongestionante.
La sesión dura aproximadamente 40 minutos y se realiza con el cliente en posición supina y prono. Es un tratamiento muy refrescante y aliviador.
El principal beneficio es la **activación de la microcirculación y la reducción de la inflamación**, previniendo problemas venosos a largo plazo.
Estos resultados contribuyen a una mejor calidad de vida para quienes tienen trabajos que exigen mucho de sus piernas.